domingo, 25 de julio de 2010

Por fin en Hushé

Estamos en Hushé, el último pueblecito antes de adentrarte en los grandes glaciares que llevan a unas de las montañas más altas del planeta. Simón y yo hemos llegado después de estar retenidos dos días en Skardú a causa de una diarrea. El viaje en jeep y la altura siguen haciendo estragos en los intestinos de Simón que sigue liado entre la cama y el lavabo.
            
Aquí nos volvemos a reencontrar con los Ramones y Tom, los chicos del paramotor, que tampoco han tenido demasiada suerte con el tiempo y no han podido volar, iban a hacernos unas fotos aéreas de la montaña para así poder tener más claro por dónde acercarnos y cómo puede ser la escalada.
            
Yo empiezo a estar un poco nerviosa y necesito ponerme en marcha, así que hablo con Hassan para ver si me puede acompañar a investigar un poco sobre el terreno, Hassan es un porteador de altura que el año pasado perdió dos dedos en el Nanga Parbat y este año no puede subir demasiado alto. Hablamos con Little Karim que dice que el ya ha subido hasta el Campo 1, y nos explica el recorrido; parece que todo está muy claro. Por la tarde sigue diluviando.
            
Por la mañana preparamos las cosas y muy motivada junto Hassan y Mohamed nos vamos hacia el monte, salimos lloviendo pero enseguida empieza a despejar, el camino es precioso, entre rosales y enebros. En el desvío hacia el glaciar del Gondogoro esta Shaischo, donde paramos a comer. No paran de pasar porteadores y pastores, todos son casi familia, casi todos de Hushé, muy majos. Nos ponemos en marcha y cinco minutos más tarde paramos a tomar el té en casa del suegro de Hassan, un pastor de cabras que está haciendo mantequilla y nos regala una botella de yogurt. Seguimos camino hasta lo que será el Campo Base.
            
Por la tarde está casi totalmente despejado y vemos a Ramón cuando nos sobrevuela. Es un puntito en lo más alto. Qué  pasada poder tener semejantes vistas de pájaro sobre el Karakorum, realmente me da mucha envidia.  Anochece y una luna casi llena ilumina los Masherbrum, espectacular, valen la pena las horas de jeep, de ratas debajo de la cama, de duchas frías...

Al amanecer empezamos  a subir hasta el Campo 1, despacito ya que empiezo a notar los efectos de la altura, estaremos a unos 4500 metros. Llegamos hasta donde empieza la nieve y dejamos la carga  para bajar directamente hacia Hushé. En la bajada, casi llegando al pueblo, conseguimos ver la aguja que sale de entre las nubes y nos damos cuenta de que nos hemos equivocado de montaña. Al llegar al Refugio veo las fotos de Ramón y tengo clarísimo que es por otro valle: en el siguiente un glaciar que lleva hasta una pala de nieve y que queda detrás de la aguja ¡que putada! 

… Bueno, al menos hemos empezado a aclimatar y Simón ha superado su crisis intestinal.

Miriam Marco.

3 comentarios:

Alex García-Alonso dijo...

qué detalle el de regalaros el yogourt.
Recuerdo un día lluvioso que un pastor nos orientó y además nos convidó a queso y vino en su txabola en los pastos de verano.
Suerte !

chantal vizcaino dijo...

Mucha, mucha suerte!! y ánimo valientes!!!!

tu devora ley dijo...

miriam esa boca joder,,….to este tiempo te he estado inculcando unos modales que……en fin manguana pasalo bien y aprovecha perraca que no veas que envidia dais por aki….un besazo…...